Como todos los hábitos en la vida de nuestros hijos, el de la higiene bucal debe ser inculcado desde temprano y en casa.
Antes de la erupción dentaria, limpiar las encías con una gasa o tela suave y limpia enrollada en el dedo índice. Esta práctica puede continuar hasta la aparición de los primeros cuatro dientes. Luego puede hacerse con dediles de látex o pequeños cepillos para niños.
La higiene bucal entre el año y los dos de edad se realiza sin pasta dental, es suficiente humedecer el cepillo con agua. La limpieza más importante es la que se realiza antes de dormir. Se recomienda evitar alimentos que contengan alto porcentaje de hidratos de carbono, ya que se adhieren a los dientes y son de disolución lenta.
De los 2 a los 5 años el niño utilizará el cepillo dental para introducir el hábito de higiene pero hasta los seis años el cepillado debe ser completado por los padres o adultos responsables, porque no tienen la capacidad motora suficiente para realizar una correcta eliminación de los microbios adheridos a los dientes. Si no ingieren pasta dental pueden utilizarse pastas dentales fluoradas que tienen comprobada acción anticaries.
Con el paso del tiempo, dependiendo de la edad o de la situación, es posible que no se pueda realizar una limpieza cada vez que el niño ingiera algo, pero sí se deben respetar al menos las tres veces al día que correspondan a las tres comidas sustanciosas que se realizan.
Una buena idea para enseñarles a nuestros hijos cómo cepillarse los dientes es hacerlo junto a ellos para que vean de qué forma procedemos. Nos podemos poner frente al espejo del baño para que se vea la boca y nos vea a nosotros mientras cepillamos nuestros dientes. También podemos mediante dibujos ilustrarle sobre el cuidado de la boca.
De una buena técnica de cepillado y de buenos hábitos de higiene dental dependerá la salud bucal de nuestros hijos.


