En estas mujeres, el embarazo debería planificarse de acuerdo con el médico, ya que el grado de control en los meses previos se ha visto que es determinante en la incidencia de complicaciones y en la mortalidad perinatal.
Si la paciente está en tratamiento con insulina, hay que continuarlo teniendo en cuenta que en el primer trimestre los requerimientos pueden disminuir y en el segundo y tercero aumentarán progresivamente. Es aconsejable su administración en dos o más dosis diarias, usar insulinas intermedias y suplementos de rápida, si es preciso, así como practicar autocontroles muy frecuentes.
Si está en tratamiento con antidiabéticos orales, se debe insulinizar, con dosis que oscilan entre 0,25-0,5 U/kg/día.
Si su control se realiza exclusivamente con dieta, continuar con ella siempre que las glucemias basales se mantengan < 105 mg% y/o glucemias posprandiales a las2 horas < 120 mg%. En caso contrario, iniciar insulinización. En una gestante diabética la dieta puede oscilar entre 30-35 kcal x kg, con una proporción de hidratos de carbono 50%, proteínas 20-25% y grasas 25-30%.
Las exploraciones a realizar en este grupo de gestantes, las visitas y los criterios de control son los mismos que en el protocolo general de la diabetes, aunque poniendo más énfasis si cabe, en la importancia de mantener la glucemia dentro de los límites normales durante todo el día.
Este grupo de pacientes deben ser derivadas a consultas externas hospitalarias desde el diagnóstico del embarazo.



