Aproximadamente entre el 15 y 20% de las embarazadas tienen problemas médicos previos que deben ser corregidos o controlados. Dentro de estas patologías se destacan por frecuencia la hipertensión arterial, diabetes mellitus, anemia y cáncer de mama entre otras.
La hipertensión arterial crónica es una de las complicaciones más frecuentes, cuando se plantea el embarazo es el momento de modificar el tratamiento para evitar efectos teratogénicos de algunas drogas.
Diabetes mellitus, la prevalencia estimada es entre 0,5 y 1,5%, una forma de reducir los defectos congénitos es con un control de los niveles de glucosa antes de la concepción y durante el primer trimestre del embarazo. Para conocer el nivel de hemoglobina glicosilada, dado que, si éste es alto, indica pobre control metabólico y alto riesgo de malformaciones congénitas, siendo la región caudal la más frecuente, seguida por las cardíacas.
Anemia, se clasifica así cuando una mujer en edad fértil no embarazada presenta un nivel de hemoglobina menor a 12 g/dl. El tratamiento será acorde al diagnóstico etiológico (de la causa) de la anemia.
Patología uterina, la pesquisa sistemática del carcinoma cervical se hará por el método de Papanicolaou. Las miomatosis importantes, malformaciones uterinas, incompetencia istmocervical y tumores de ovario deben ser evaluados y eventualmente tratados.
Cáncer de mama, se debe realizar un examen clínico de las mamas y enseñar el autoexamen mamario, el cual es más difícil de aprender durante el embarazo por las modificaciones que se producen en la glándula. La mamografía como tamizaje no es recomendada antes de los 40 años.


