Algunos síntomas y signos que pueden aparecer en el curso de la gestación, deberán alertar primero a la mujer y después al equipo sanitario sobre posibles complicaciones.
Ante la presencia de fiebre, se debe hacer una minuciosa exploración para determinar su origen y proceder al tratamiento o derivación, ya que la fiebre alta y prolongada puede provocar un aborto o un parto prematuro.
La disuria indicará probablemente una infección urinaria y deberá tratarse siempre. Asimismo la hiperemesis gravídica puede, en ocasiones, requerir ingreso si se acompaña de deshidratación o cetonemia, ya que es perjudicial para el feto. La ausencia de movimientos fetales debe alertar sobre un posible sufrimiento o muerte fetal, y precisa estudio inmediato.
Otras situaciones que precisan remisión urgente de la mujer al hospital son: hemorragia vaginal y/o rotura de membranas, ya sea en una gestante a término o pretérmino; dolor abdominal, que puede indicar contracciones uterinas y, por tanto, inicio del trabajo del parto (prematuro o a término); cefalea intensa, o los trastornos de la visión que pueden ser por una crisis hipertensiva.
En resumen, una gestante puede presentar algunos procesos patológicos derivados de su embarazo, pero no debe olvidarse que también puede padecer cualquier otro proceso no relacionado con la gestación. Una exhaustiva anamnesis y exploración física permitirán en la mayoría de los casos llegar a la orientación diagnóstica y, por tanto, proceder al tratamiento adecuado.








