La madre debe ser atendida en las mejores condiciones, no sólo técnicas, sino que requiere de una atención humanizada durante tan grato y emocionante momento. El ambiente debe ser adecuado con temperatura cálida de 26 a 28 grados Celsius, iluminada y aséptica.
El neonatólogo debe recibir al recién nacido en un campo estéril y tibio para el secado, evitando el enfriamiento del neonato; debe estar acompañado del personal de enfermería entrenado, quien preparará material de aspiración para utilizar de ser necesario.
Una vez que se produce el nacimiento se ubica sobre el abdomen de la madre y se seca con campo estéril tratando de la extracción masiva del unto sebáceo, ya que tiene propiedades aislantes y bactericidas. Se procede al clisado del cordón umbilical con doble clip para realizar el estudio gasométrico de la arteria umbilical.
Siempre se debe mostrar el sexo del recién nacido a la madre y colocar en ese momento la cinta de identificación con un número común a la madre y al recién nacido. Este es un momento fundamental para estimular el apego madre-hijo a través del contacto piel a piel, y si la situación del niño lo permite debe estimularse la succión a pecho directo.
