El estreñimiento primario del recién nacido puede deberse a un tapón de meconio (que se desprenderá al practicar el enema diagnóstico, con lo que se resuelve el problema) o a íleon meconial. Puede asociarse a mucoviscidosis.
Cuanto antes se inicie el estreñimiento y si se acompaña de vómitos y distensión abdominal, es mayor la probabilidad de que la causa sea orgánica. La presencia de una ampolla rectal vacía ante un estreñimiento crónico sugiere enfermedad de Hirschsprung.
Una vez eliminado el meconio (dentro de las primeras 36 horas), los recién nacidos presentan una gran variabilidad en el ritmo intestinal, desde unas 7-10 deposiciones al día si hacen lactancia materna, hasta una deposición cada 5-6 días. Es muy habitual en el lactante la presencia del llamado seudoestreñimiento si el ritmo intestinal es menos frecuente de lo habitual, como consecuencia de la absorción completa (lactancia materna) o limitación del aporte de nutrientes (vómitos, anorexia, etc.).
En lactantes que sólo toman leche las causas más frecuentes de estreñimiento son: la ingesta de leche insuficiente por error en la reconstrucción de los biberones, o con demasiadas harinas, y el cambio de lactancia natural a artificial. A los padres se les debe informar que el estreñimiento es benigno y que generalmente será pasajero.
Al efectuar la exploración física, con tacto rectal incluido, descartaremos las causas orgánicas del estreñimiento, como la hipertonía esfinteriana o la presencia de fisuras anales, que son muy frecuentes, y también la enfermedad de Hirschsprung sospechada ante la ausencia de heces en el recto.
El estreñimiento de un lactante que toma una fórmula inicial adaptada puede mejorar con el cambio a una leche de fórmula infantil completa. Es objeto de discusión el uso precoz de zumos de frutas y aceite de maíz para mejorar el estreñimiento. No debe hacerse de forma habitual la estimulación rectal con supositorios de glicerina, termómetro, o medidas caseras como perejil, cerillas, aceite, etc. Nunca hay que utilizar laxantes ni enemas en los lactantes.
En los lactantes con alimentación complementaria se debe investigar si hacen una dieta pobre en residuos de celulosa. El tratamiento consistirá en aumentar la ingesta líquida y la fibra a base de más verduras y frutas, papilla de avena, y, si es posible por la edad, dar el alimento troceado.
