Los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de evaluar el desarrollo de un niño en etapa preescolar son:
Actitud alimentaria. La fase de oposicionismo, a menudo, induce a los padres (sobre todo a las madres) a enfrentamientos entre sà y con los hijos. Tratándose de un conflicto previsible se informará con antelación para reducir las actitudes de enfrentamiento.
EsfÃnteres. Cuando el niño ya avisa cuando se orina, y coincide con una etapa de marcado interés por los juegos de agua, moldeo de tierra, plastilina, etc. se introducirá el orinal entre los juguetes para que vaya familiarizándose y simbolizando (sentándole sus muñecos para que hagan allà sus deposiciones, sentándose él mismo, etc.). Luego, en la próxima temporada con clima benigno, se le propone “hacerse mayor, como los padres” e ir ya sin pañales durante el dÃa, recogiendo las deposiciones en el orinal. Los padres sólo realizarán refuerzos positivos (celebrando éxitos), y nunca negativos (penalizar fracasos). El niño ya nunca más llevará pañales de dÃa, aunque se retrase el control.
Personalidad y conducta. VarÃan mucho en esta etapa: se transforma en un niño más activo. Desarrolla la manipulación fina y el lenguaje. Con la escolarización irá consolidando los hábitos referidos al cuidado personal, asà como los sociales (”la educación”, las habilidades sociales).
En la etapa pregenital el niño descubre su sexo y las manipulaciones genitales, aunque sean lúdicas y no compulsivas, pueden interpretarlas erróneamente los padres como masturbaciones.
Lenguaje. Su evolución es muy variable. Se puede prever la aparición transitoria del tartamudeo fisiológico del tercer año, benigno. Evitar que los padres corrijan la pronunciación de los hijos, y conseguir que les hablen, y que lo hagan correctamente. Se controlará cualquier dislalia persistente.








