Encuentra aquí una gran variedad de consejos, artículos para la educación inicial, problemas habituales que se presentan en la infancia, como afrontarlos, todo eso y mucho más en hijos y madres.
Encuentra aquí una gran variedad de consejos, artículos para la educación inicial, problemas habituales que se presentan en la infancia, como afrontarlos, todo eso y mucho más en hijos y madres.
La madre debe ser atendida en las mejores condiciones, no sólo técnicas, sino que requiere de una atención humanizada durante tan grato y emocionante momento. El ambiente debe ser adecuado con temperatura cálida de 26 a 28 grados Celsius, iluminada y aséptica.
El neonatólogo debe recibir al recién nacido en un campo estéril y tibio para el secado, evitando el enfriamiento del neonato; debe estar acompañado del personal de enfermería entrenado, quien preparará material de aspiración para utilizar de ser necesario.
Una vez que se produce el nacimiento se ubica sobre el abdomen de la madre y se seca con campo estéril tratando de la extracción masiva del unto sebáceo, ya que tiene propiedades aislantes y bactericidas. Se procede al clisado del cordón umbilical con doble clip para realizar el estudio gasométrico de la arteria umbilical.
Siempre se debe mostrar el sexo del recién nacido a la madre y colocar en ese momento la cinta de identificación con un número común a la madre y al recién nacido. Este es un momento fundamental para estimular el apego madre-hijo a través del contacto piel a piel, y si la situación del niño lo permite debe estimularse la succión a pecho directo.
El carcinoma de cuello uterino intrepitelial o invasivo incipiente puede detectarse antes de que sea asintomático mediante PAP. En pacientes con carcinoma in situ intraepitelial no se nota ninguna anomalía macroscópica, el único hallazgo puede ser una pequeña superficie ulcerada.
Frecuentemente, la primera manifestación anormal en el carcinoma de cuello es un manchado postcoito que puede más tarde incrementarse en forma de hemorragia limitada (sangrado intermenstrual) y observarse después de esfuerzos. Más tarde puede aparecer una hemorragia menstrual más abundante por rotura de vasos de neoformación del tumor (evidencia estadio avanzado).
En pacientes con carcinoma invasivo puede observarse pérdidas vaginales (flujo) serosanguinolentas, particularmente en las lesiones necróticas más avanzadas. Estas pérdidas pueden ser malolientes y estar entremezcladas con una hemorragia profusa; si ocurre hemorragia crónica, las pacientes pueden quejarse de fatiga u otros síntomas relacionados con anemia.
Puede haber dolor que normalmente se localiza en pelvis o hipogastrio. Algunos pacientes pueden quejarse de dolor en área lumbosacra, y en estos casos debe considerarse la extensión a ganglios linfáticos periáorticos y raíces lumbosacras. Siempre hay que pensar en la posibilidad de una hidronefrosis.
Los síntomas rectales y urinarios pueden aparecer en estadios más avanzados como consecuencias de invasión de vejiga o recto por la neoplasia, en esta situación puede haber pérdida de sangre por las orinas (hematuria) o hemorragia rectal.
El tabaquismo paterno es un modelo a seguir por niños preadolescentes, aunque en plena adolescencia será más importante la influencia de los amigos, junto al papel de los medios de comunicación. El tabaquismo en el adolescente se asocia al consumo de alcohol, de otras drogas y a las conductas de riesgo. El consejo antitabaco debe ser una intervención breve y sistemática, a realizar de forma oportunista, consta de: 1. Evaluación del consumo y de situaciones que se le asocian. 2. Información clara y ajustada a la situación. 3. Ofrecer alternativas: enseñar a seleccionar fuentes de información veraces y habilidades para resistir los ofrecimientos indeseados de los amigos. 4. Pactar el calendario para dejar el tabaco. 5. Dar refuerzos positivos a cada visita de seguimiento para valorar los progresos realizados. La efectividad del consejo antitabaco en adolescentes no está evaluada.
El consumo del alcohol suele iniciarse entre los14-15 años (consumo diario entre 8-12 g/día laborable y 18-26 g/día festivo. El porcentaje de bebedores de riesgo se sitúa entre el 8-12% (cotidiano) y el 25-32% en fines de semana.
La efectividad del consejo antialcohólico en adolescentes no está evaluada. Por ello se recomienda dirigirlo a adolescentes con marcadores de riesgo: 1.Antecedentes familiares de alcoholismo. 2. Consumo de tabaco o drogas. 3. Padres en paro. 4. Baja cohesión familiar (independencia total de la familia, familia no interesada por los valores éticos, no convivencia de los padres). 5. Calificaciones escolares malas. 6. No practicar deporte de forma regular. 7. Disponer de mucho dinero.
En ellos puede resultar más efectivo investigar el consumo de alcohol, e informarles de las consecuencias negativas del consumo de forma clara y concisa.
Es la interacción de los médicos de familia con sus pacientes según los principios que la rigen. En inglés se establece una distinción entre el ejercicio o práctica de la medicina de familia y la disciplina en tanto ciencia y proceso educativo. Al ejercicio de la especialidad le denominan family practice y a la disciplina científica family medicine.
En español se denomina medicina de familia indistintamente a la disciplina y a la especialidad. En países europeos (Reino Unido, Países Bajos) la expresión práctica general o medicina general se utiliza para denominar lo que hacen los médicos que siguen los principios básicos de la medicina de familia. En otros lugares del mundo, hay una clara distinción entre la práctica general, que implica la falta de un entrenamiento especializado, y la práctica de la medicina de familia, que se basa explícitamente en la aplicación de los principios mencionados adquiridos mediante una capacitación de posgrado.
La práctica de la medicina de familia fue definida por el Consejo Americano de Medicina Familiar (ABFP) como sigue: “…es la especialidad médica que se preocupa por el cuidado de la salud total del individuo y la familia. Es una especialidad en amplitud que integra las ciencias clínicas, biológicas y del comportamiento. El alcance de la medicina de familia no está limitado por edad, sexo, órgano o sistema o entidad mórbida.”
Los efectos de la infección por el virus de la rubéola sobre el feto dependen del período del embarazo en que sea adquirida. El riesgo de infección fetal es alrededor de 81% en las primeras 12 semana de gestación, 56% de las 13 a las 16 semanas, 36% de las 17 a las 22 semanas.
Los fetos infectados en las primeras ocho semanas presentan malformaciones, especialmente cardíacas y sordera en el 50% de los casos. Entre las 9 y las 12 semanas el riesgo de malformaciones es alrededor de 40%, y entre las 13 y las 16 semanas, este riesgo baja a un 16%. No se han reportado anormalidades cuando la infección es adquirida después de las 20 semanas.
El diagnóstico clínico tiene algunas características especiales, se presenta como síndrome rubeólico; este se caracteriza por la tríada de catarata, sordera y malformaciones cardíacas. A estas se agregan el retraso del crecimiento intrauterino, la retinopatía, meningoencefalitis, púrpura y hepatomegalia. La confirmación de laboratorio se puede efectuar por aislamiento de virus en orina o secreciones nasofaríngeas, detección de IgM específica y control seriado de IgG en los primeros meses de vida.
La rubéola no tiene un tratamiento específico, por lo que el énfasis debe estar en la prevención mediante inmunización activa. Contraindicaciones para la vacuna en mujeres susceptibles son el embarazo, las inmunodeficiencias y haber recibido inmunoglobulinas o sangre en los últimos tres meses.
Cuando se acompaña de fiebre y adenopatías hay que pensar en una infección vírica, el estudio morfológico de los linfocitos, que están activados, permite diferenciarla de una neoplasia linfoide (leucemia aguda, linfoma, etc.). Es importante seguir un control del enfermo durante el primer mes, por la posible aparición de complicaciones.
El aspecto activado de los linfocitos puede persitir hasta 6 meses sin que ello signifique que la enfermedad no está autolimitada o curada. El hallazgo de una linfocitosis aislada con linfocitos de morfología normal, puede deberse a un hipertiroidismo o ser inespecífica.
El hallazgo en una analítica habitual de una linfocitosis absoluta (> 4 x 109/L), con o sin manifestaciones clínicas, obliga a un estudio morfológico e inmunofenotípico de la población linfocitaria para descartar un síndrome linfoproliferativo monoclonal como son las leucemias linfoides crónicas y los linfomas de bajo grado que en muchas ocasiones son silentes clínicamente.
Si bien la mayoría de cuadros víricos como la mononucleosis infecciosa (MNI) u otros son enfermedades infecciosas que se autolimitan, y no precisan tratamiento ni hospitalización, pueden aparecer complicaciones como hemos comentado en la MNI, como anemia o plaquetopenia inmune severa, o pancitopenia por afectación medular que obliguen a una hospitalización para control de la evolución y tratamiento de las complicaciones.
La parafimosis es una complicación de la fimosis que suele aparecer durante la manipulación, la masturbación o el coito y en los niños al retraer la piel prepucial en el momento del baño. Consiste en la estrangulación del glande por el cuello prepucial que, una vez retraído por detrás del surco balánico, no puede llevarse a su posición normal. El glande, junto con un collar de la mucosa prepucial, se edematiza por la oclusión venosa, apareciendo también disuria y a veces retención. Si no se soluciona puede sobrevenir obstrucción arterial y gangrena del glande. La parafimosis es una urgencia que en general puede solucionar el médico de familia. El tratamiento consiste en la reducción manual, exprimiendo el glande con los dedos y con firmeza por lo menos durante 5 minutos para reducir su tamaño. Luego se empuja el glande en dirección proximal, mientras el prepucio se moviliza distalmente. Previamente al intento de reducción puede administrarse un sedante y colocar una mezcla de agua y hielo sobre el prepucio y glande durante 3 o 4 minutos. Si la reducción manual no ha tenido éxito está indicada la derivación al urólogo para la incisión del tejido constrictor y, una vez que la inflamación y el edema han cedido, practicar la prostectomía (circuncisión).
Toxoplasma gondii, protozoo que actúa como parásito intracelular, es de distribución universal. Suele estar presente en forma de ooquistes en las heces de los gatos y puede contaminar frutas y verduras, o puede estar en forma de quistes hísticos en los músculos estriados de los animales infectados y entrar en el organismo al ingerir carnes poco cocidas.
La prevalencia de anticuerpos frente a la toxoplasmosis varía considerablemente de unas series a otras entre un 25-75%. La infección cursa la mayoría de las veces de forma asintomática, pero cuando es contraída por una mujer embarazada, puede provocar graves lesiones al feto (toxoplasmosis congénita).
La frecuencia de transmisión aumenta a medida que avanza la gestación. En el primer trimestre es aproximadamente del 10%, llegando a un 50-60% en el tercer trimestre. La gravedad de la afectación, por el contrario, disminuye al avanzar la gestación; así, si ocurre antes de la semana 26 suele haber alteraciones neurológicas graves (hidrocefalia, calcificaciones cerebrales, microcefalia, coriorretinitis, etc.) o incluso el aborto, mientras que después de esa fecha la mayoría de niños nacen asintomáticos, pudiendo presentar secuelas neurológicas tardías (alteraciones visuales, retraso psicomotor, etc.) en la infancia o adolescencia.
El diagnóstico de la infección es serológico mediante la determinación de IgG y IgM específicas anti-Toxoplasma gondii. La dificultad estriba en la interpretación de los resultados, que pueden plantear diversas situaciones y que han llegado a poner en duda para algunos autores la utilidad del cribado sistemático a todas las gestantes.
Algunos síntomas y signos que pueden aparecer en el curso de la gestación, deberán alertar primero a la mujer y después al equipo sanitario sobre posibles complicaciones.
Ante la presencia de fiebre, se debe hacer una minuciosa exploración para determinar su origen y proceder al tratamiento o derivación, ya que la fiebre alta y prolongada puede provocar un aborto o un parto prematuro.
La disuria indicará probablemente una infección urinaria y deberá tratarse siempre. Asimismo la hiperemesis gravídica puede, en ocasiones, requerir ingreso si se acompaña de deshidratación o cetonemia, ya que es perjudicial para el feto. La ausencia de movimientos fetales debe alertar sobre un posible sufrimiento o muerte fetal, y precisa estudio inmediato.
Otras situaciones que precisan remisión urgente de la mujer al hospital son: hemorragia vaginal y/o rotura de membranas, ya sea en una gestante a término o pretérmino; dolor abdominal, que puede indicar contracciones uterinas y, por tanto, inicio del trabajo del parto (prematuro o a término); cefalea intensa, o los trastornos de la visión que pueden ser por una crisis hipertensiva.
En resumen, una gestante puede presentar algunos procesos patológicos derivados de su embarazo, pero no debe olvidarse que también puede padecer cualquier otro proceso no relacionado con la gestación. Una exhaustiva anamnesis y exploración física permitirán en la mayoría de los casos llegar a la orientación diagnóstica y, por tanto, proceder al tratamiento adecuado.
Los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de evaluar el desarrollo de un niño en etapa preescolar son:
Actitud alimentaria. La fase de oposicionismo, a menudo, induce a los padres (sobre todo a las madres) a enfrentamientos entre sí y con los hijos. Tratándose de un conflicto previsible se informará con antelación para reducir las actitudes de enfrentamiento.
Esfínteres. Cuando el niño ya avisa cuando se orina, y coincide con una etapa de marcado interés por los juegos de agua, moldeo de tierra, plastilina, etc. se introducirá el orinal entre los juguetes para que vaya familiarizándose y simbolizando (sentándole sus muñecos para que hagan allí sus deposiciones, sentándose él mismo, etc.). Luego, en la próxima temporada con clima benigno, se le propone “hacerse mayor, como los padres” e ir ya sin pañales durante el día, recogiendo las deposiciones en el orinal. Los padres sólo realizarán refuerzos positivos (celebrando éxitos), y nunca negativos (penalizar fracasos). El niño ya nunca más llevará pañales de día, aunque se retrase el control.
Personalidad y conducta. Varían mucho en esta etapa: se transforma en un niño más activo. Desarrolla la manipulación fina y el lenguaje. Con la escolarización irá consolidando los hábitos referidos al cuidado personal, así como los sociales (”la educación”, las habilidades sociales).
En la etapa pregenital el niño descubre su sexo y las manipulaciones genitales, aunque sean lúdicas y no compulsivas, pueden interpretarlas erróneamente los padres como masturbaciones.
Lenguaje. Su evolución es muy variable. Se puede prever la aparición transitoria del tartamudeo fisiológico del tercer año, benigno. Evitar que los padres corrijan la pronunciación de los hijos, y conseguir que les hablen, y que lo hagan correctamente. Se controlará cualquier dislalia persistente.